Año 3, Número 6, Vol. 3,
julio-diciembre 2002

Indice
"Lo político" en Levinas (hacia una filosofía política "crítica")
Enrique Dussel
Saber y poder: una relación compleja
Mauricio Lugo Vázquez
¿Cuál Globalizacion?
Norma Fóscolo
Autonomía del proceso de desarrollo de la técnica y libertad humana
Jesús Rodolfo Santander
Filosofar Nuestroamericano
(¿Filosofía en sentido estricto o mera aplicación práctica?)
Horacio Cerutti Guldberg
Merleau-Ponty: Filosofía como fenomenología.
Consecuencias para las ciencias humanas
Mª Carmen López Sáenz
¿Por qué filosofamos?
Carmen Romano Rodríguez
Para qué filosofía
Célida Godina Herrera
Entre Heráclito y Parménides en el poema Muerte sin fin de J. Gorostiza
Ricardo Peter
Reseñas
El taller de la filosofía. Una introducción a la escritura filosófica
Juan Manuel Campos Benítez
Humanitas, Anuario del Centro de Estudios Humanísticos de la UANL
Nan de la Cueva

La guerra es un mal que deshonra al género humano.
Fenelón. Diálogo de los muertos

Cualesquiera que sean las tentativas que en el pasado se hicieran por justificar la guerra o, al menos, por reconocerle algún valor espiritual, es preciso proclamar en voz alta que la guerra con su cariz actual es el pecado mismo. Pero al mismo tiempo no podemos dejar de reconocer que esta guerra es cada vez más asunto de técnicos; presenta ese doble carácter de aniquilar poblaciones enteras sin distinción de edad o de sexo y de estar cada vez más conducida por un pequeño número de individuos poderosamente equipados y que dirigen las operaciones desde el fondo de un laboratorio. De modo que por una conjunción, accidental o no, pero segura, la suerte de la guerra y la de la técnica aparecen ahora indisolublemente unidas; y podemos afirmar que, cuando menos en la fase histórica en la que estamos, todo lo que viene a reforzar a la segunda tiende, al mismo tiempo, a hacer que la primera sea más radicalmente destructora y a desviarla de manera más inexorable hacia lo que, en último extremo, sería sin más el suicidio de la especie humana.
Gabriel Marcel, Los hombres contra lo humano, 1951, p. 68.