Año 5, Números 8 y 9, Vol. 5,
enero-junio / julio-diciembre 2004

Indice
Anexo I, parte inicial de una versión anterior del primer ensayo sobre renovación. 1922/23
Edmund Husserl
Husserl y la esencia
Carmen Romano
Comentario a un texto de Heidegger (II).
La carta fenomenológica: el examen de la angustia
Jesús Rodolfo Santander
La empatía como problema de constitución en la obra filosófica de Edith Stein
Ricardo Gibu
Intersubjetividad como intercorporeidad
Ma. Carmen López Sáenz
La lógica debe bastarse a sí misma

César González

La enseñanza de la escritura
Juan Manuel Campos Benítez
Nicolás de Cusa: de la Concordia Católica o principio de la unidad política
Jorge Velázquez Delgado
Más allá de la desesperanza y la desolación: Séneca y la razón mediadora.
La interpretación de María Zambrano
Greta Rivara Kamaji
Emmanuel Kant: Sobre el prefacio de la Crítica de la razón práctica
Célida Godina Herrera
Del relativismo moral al universalismo ético y sus paradojas
Noé Héctor Esquivel
Reencontrar el gusto por el límite
Ricardo Peter
Reseñas
La ciencia y la filosofía (fenomenológicas) como órganos de la renovación del hombre y la cultura

Antonio Zirión

Fenomenología e historia

Juan Manuel Silva Camarena

Rábade Romeo Sergio: El conocer humano I, Obras I

Rafael Lechuga

La fenomenología entera no es más que la toma de conciencia por sí misma de la subjetividad trascendental, toma de conciencia científica que opera ante todo de una manera inmediata, en consecuencia, incluso con una cierta ingenuidad, pero que enseguida considera de una manera crítica su propio logos; esta toma de conciencia va derecho a las necesidades de esencia, al logos primitivo de donde procede todo lo que tiene el estatuto de lo «lógico»... El radicalismo de esta toma de conciencia de sí filosófica, que ve en todo lo que ya se ha dado como existente un index intencional para un sistema de efectuaciones constitutivas a poner al desnudo, es pues de hecho el radicalismo extremo en el esfuerzo por alcanzar la ausencia de prejuicios. Todo existente ya dado con su evidencia inmediata vale para él como «prejuicio». Un mundo ya dado, un dominio ideal de seres que ya está dado, como el dominio de los números, estos son «prejuicios» que sacan su origen de la evidencia natural, aunque no se trate de los prejuicios en sentido peyorativo. Estos prejuicios tienen necesidad de una crítica y de una fundación trascendental, si se quiere satisfacer la idea de un conocimiento fundado absolutamente y que puede procurar saber y ciencia en sentido estricto...


Edmund Husserl:
Lógica formal y lógica trascendental